No es programa (para viejos)
03/10/2008 | Tomatele
Si no me equivoco No es programa para viejos lleva hasta la fecha unos cinco programas emitidos. Si bien sólo empecé (y evidentemente, no acabé) el primero, por lo que he podido leer, el programa, a parte de tocar típicos temas que generen dos posturas opuestas y lograr que sus invitados se peleen, no trata de forma correcta y manipula a sus colaboradores para conseguir un resultado, se mire por donde se mire, típico de telebasura.
No es mi intención meterme con los temas que se tratan en la discoteca-plató, con esta entrada intentaré hacer que el testimonio de dos (tres, mejor dicho) personas llamadas a colaborar en el programa llegue a más personas pues, por lo que he estado leyendo esta última hora, No es programa para viejos les manipuló y mintió para conseguir lo deseado: morbo y, con ello, audiencia.
El primer testimonio que he podido leer es el del profesor Rafael Robles, a través de dos entradas (esta y esta) de su blog personal. En él nos cuenta que le invitaron a participar en un debate sobre “embarazos no deseados de adolescentes”, “drogas”, etc. Y según le comentaron iría al programa por dar el perfil de profesor progresista (frente a otra profesora más conservadora que también asistiría). Tras insistirle decidió acceder a una entrevista, pero finalmente se negó a participar (el contrato que debía firmar indicaba que su imagen podría ser usada al antojo de la cadena). Como buen internauta decidió publicar su crítica a los hechos en su blog. Sus palabras llegaron a la redactora del programa y le llamó para “reñirle” y criticar su actitud (¡y vaya comentarios le hizo la redactora!) y su entrada contra la cadena. El profesor respondió que esperaría a ver el primer programa y, en caso de encontrarse con buenos contenidos, rectificaría y pediría perdón de la misma forma que había criticado… Pero las buenas palabras para No es programa para viejos no llegaron, porque no hubo buenos contenidos.
Así que el nuevo artículo del profesor siguió en tono de crítica y además incluye el testimonio de una madre adolescente que también fue invitada a participar. A esta joven no se le informó de cuáles serían el resto de invitados (cito: “una actriz porno, un travesti, una gótica de 19 años bisexual, un blogger que dice ser de derechas y que solo suelta estupideces…”) ni que los turnos del “debate” estarían preparados: “Sin pensármelo dos veces les dije que no iría, que un debate no se prepara 3 horas antes ni se dan ya los turnos”. Muy bien hecho.
El último testimonio es el que podemos encontrar en el blog de Mimi (GH8) a quien, sinceramente, no conozco por no ser seguidor de los GHs. En la entrada que publicó (Basura, ese es el título) nos cuenta que fue completamente engañada: nunca acordó que se quitaría la ropa para posar desnuda sobre una moto. Y, según ella, Antena 3 anunció en su web que una famosa se desnudaría cuando Mimi ya se encontraba rumbo a los estudios. Como es evidente, se negó y el subdirector del programa intentó meterle presión tratándola siempre como un auténtico maleducado. Como no consiguió que la exconcursante accediese le dijo que no la quería ni para el debate, que se largara. Y antes de marchar una señorita (una perdonavidas) le dijo que la fama no era para ella.
Si la fama implica desnudarse, firmar contratos de uso de las personas al antojo de las cadenas y todo esto para sacar adente un puñetero programa… ¡No quiero ser famoso!
No es que No es programa para viejos, es que No es un programa.






Hola. Soy profesora de secundaria, y buscando algo que no tiene nada que ver con esto, me he encontrado con el articulo de Mimi y el de Rafael Robles.
No me extraña que los niños esten como estan ahora en las aulas… Con la cantidad de basura alienante que esos “directivos televisivos” intentan entretener a las nuevas generaciones.
Un saludo